Mi nombre es Quisqueya… (part 1)

-Antes que nada tenía que aclarar mis panas, que estos textos se tratan de viejas memorias de la niñez de Gregorio (República Dominicana)

El sol estaba quemando su piel, daba igual en aquel momento, nuevamente el pequeño Quisqueya sabía que era mucho mejor que Ayiti jugando al batú, y por ello el juego acabaría pronto, cosa que en verdad enorgullecería a papá Yucahú, quién observaba sentado en su trono, y a su lado Kalinago, quién a diferencia de su padre, no mostraba una expresión para nada agradable.

Quisqueya observó el rostro asustado de Ayiti, y por la expresión de desaprobación de Kalinago, el pequeño pelinegro sabía que cuando su hermano llegará a casa, sería severamente reprendido,  y no quería imaginarse que clase de brujería utilizaría el anciano Hairou contra él.

Nuevamente dio unos suaves golpes a la pequeña pelota, y con un toque de su pecho, logró lanzarla hasta la pequeña Boriken, quien todavía luchaba por mantener sus pies quietos ante el sonido de los tambores, finalmente Boriken solo tuvo que golpear la pelota al otro lado de la raya marcada en el suelo, para que Yuma fallará (nuevamente), y así proporcionarles la victoria.

Los gritos de emoción del pueblo Taíno y Caribeño inundaron todo el claro de selva, y solo el amargado Hairou no compartió la felicidad al ver que su pequeño heredero había perdido, de nuevo.

Coba, al ser el mayor de los 6, fue el primero en mostrar una sana rivalidad, al ofrecerle su collar de dientes a Amayca, para finalmente sonreír a los otros dos más jóvenes. Yuma por su parte, al ser el 5º más jovén, sabía que debía tratarles con respeto, por lo que un simple abrazo fue suficiente, mientras que Ayiti no podía despegar sus ojos verdes de los almendra de Quisqueya. –Nuevamente has ganado hermano…

Quisqueya miró a Boriken y Amayca. –Ha sido divertido…

Finalmente sus dientes blancos como perlas iluminaron la escena, era sin duda una vista que Quisqueya y hermanos deseaban ver todos los días, pero Ayiti era bastante serio y misterioso, cosa que hacía que en ocasiones pasará desapercibido.

Boriken se colgó de uno de los brazos de Quisqueya, y por otro lado, arrastró consigo el brazo izquierdo de Coba. -¡Deberíamos celebrar!

Los pequeños asintieron, y ante la mirada de aprobación de Yucahú, corrieron a lo profundo de la selva, sus risas inundando el ritmo de los animales y las corrientes de agua. Aquello era el paraíso, y no deseaba cambiarlo ni por todos los placeres que le esperaban en el Coaibai. Los juegos eran continuos, siempre comenzaban uno y terminaban otro, se repartían la tarea de cargar a Boriken, quien constantemente caía al suelo por sus piernas cortas, pero nuevamente la diversión no terminaba.

El agua de los ríos la ensuciaban con el barro que se pegaba a sus pieles, pero ni siquiera la corriente podía detener la diversión. Coba siempre lograba dejarlos boquiabiertos, bien fuera por su maestría a la hora de fumar habano, o por la manera en que contaba historias frente al reflejo del agua nuevamente cristalina. Pero en aquella ocasión parecía que Coba no tenía historias nuevas para contar, cosa que decepcionó bastante a los más jóvenes, principalmente a Boriken. (No es que Quisqueya fuera celoso, pero apreciaba mucho a su hermana, y le dolía que la pequeña prefiriera a Coba antes que a él)

-¿Coba? ¿Y si nos escondemos, y jugamos a encontrarnos?

Claro que sí. Acababa de hacer la mejor elección del día, pero Coba no estaba muy agusto con las miradas de emoción en los más pequeños. –No sé, pronto oscurecerá… papá Yucahú espera, y de todos modos, siempre os busco yo…

Pero era demasiado tarde para echarse atrás. Yuma había cargado a Boriken tras su espalda, Amayca había tomado una liana y había desaparecido junto a Ayiti entre unas grandes hojas, y Quisqueya únicamente corría lo más rápido posible hacia su lado escondido de la playa. El Malecón de arena blanca.

Allí fue donde le vio por primera vez. Allí fue donde encontró al hombre blanco…

Diccionario:

-Batú: era un juego de pelota, y se jugaba en un espacio llamado batey. El juego despertó el interés de los colonizadores españoles, debido a que la pelota que utilizaban (que estaba hecha de las raíces de la planta llamada Cupey) rebotaba, y este fenómeno era desconocido en Europa. El juego de pelota se jugaba entre 2 equipos de hombres y mujeres, que tenían que mantener la bola en el aire con sus hombros, codos, caderas o cualquier otra parte del cuerpo, excepto las manos y los pies.

-Coba: Cuba, Quisqueya: República Dominicana (RD), Ayiti: Haití, Amayca :Jamaica, Yuma: Bahamas, Puerto Rico: Boriken. (Así era como se denominaban los países durante la existencia del pueblo Taíno y Caribeño)

-Coaibai: Los Taínos pensaban que al morir, su cuerpo se separaba de su espíritu, y que el anterior, viajaba a esta isla, donde la diosa Tabey, les ofrecía un descanso lleno de lujos y placeres.

-Yúcahu: Es el nombre del dios principal de los Taínos, al cual denominaban como el dios Padre, y dios Sol